martes, 17 de noviembre de 2009

El miedo a las palabras


La falta de coherencia del Frente Amplio y su pelea con el diccionario llevan tanto tiempo que la gente ya se ha acostumbrado a ellos.

Parecen tener un temor irracional a llamar a las cosas por su nombre pero fundamentalmente tienen un temor patológico a asumir la responsabilidad de sus actos y de sus dichos. Tal vez ese sea el real motivo por el cual no quieren debatir ideas.

La segunda sección de la Constitución de la República lleva por título: Derechos, Deberes y Garantías. No es casualidad, no refiere a tres temas separados, refiere a un conjunto interrelacionado. No existen derechos sin deberes. Los deberes garantizan los derechos. Los derechos de uno terminan donde comienzan los derechos del otro. Tanto los derechos como los deberes tienen límites.

Pero el Frente Amplio no tiene la capacidad de entenderlo.

Incontables veces hemos visto a sus dirigentes y referentes de todo pelo y laya reclamando por reales o supuestos derechos, pero nunca y repito, nunca, los hemos visto u oido hablar ni de las responsabilidades ni de las obligaciones que son inherentes a esos derechos.

Son los mismos que rasgan sus vestiduras clamando que no se debe bajar la edad de imputabilidad para los menores delincuentes que no tienen reparos es asesinar por robar una mochila, unos championes o unos pocos pesos y a la vez claman por legalizar la pena de muerte para los niños no nacidos que ni siquiera pueden reclamar el más básico de los derechos que es el derecho a la vida.

El principal argumento que manejan quienes quieren legalizar el aborto es que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Pero ese argumento es falaz, es mentiroso, es retorcido, es inmoral y voy a justificar porqué afirmo eso.

En primer lugar, porque la mujer ya ejerció su derecho a decidir sobre su cuerpo cuando decidió tener sexo sin protección. Si no tuvo la responsabilidad de cuidarse, ahora tiene la obligación de hacerse responsable de las consecuencias de sus actos.

En segundo lugar y más importante aún, por más que la mujer tenga derecho a decidir sobre su propio cuerpo, no tiene derecho a decidir sobre el otro cuerpo que se está formando dentro suyo. Porque eso es lo que no dicen, que lo que quieren es decidir sobre ese otro cuerpo.

La ciencia y la religión coinciden, hay vida desde el mismo momento en que un espermatozoide vivo fecunda un ovulo vivo y comienza el maravilloso proceso que terminará en un nuevo ser completo.

Los uruguayos que redactaron nuestra constitución, nuestros antepasados, pusieron en ella dos conceptos fundamentales. Un derecho y una prohibición. La Constitución de la República garantiza el derecho a la vida y prohibe la pena de muerte ("Art. 26.- A nadie se le aplicará la pena de muerte") sin excepciones.

Pero el Frente Amplio, divorciado de la realidad y peleado con el diccionario no tiene empacho en mostrar toda su incoherencia. Se opone a castigar culpables y propone asesinar inocentes.

Así, su candidato a presidente llama expropiación al robo y a la rapiña cometidos por él. Llama ejecución al asesinato cometido por él y por su "barra". Su esposa y principal senadora de la "barra del pepe" justifica aún hoy la lucha armada, están sus videos en youtube donde ella le explica a la televisión alemana cómo era que elegían a aquellos a los que su organización condenaba a muerte por el sólo hecho de pensar distinto. En un país que abolió la pena de muerte mucho antes que ellos naciesen, ellos se sentían y todavía se sienten por encima de la constitución y las leyes. Ellos siguen pensando que tienen el derecho de matar y que no tienen la obligación de respetar la vida.

El Frente Amplio ha predicado desde su fundación la teoría de la responsabilidad ajena. Siempre la culpa será de otro, nunca propia. Así llegamos a oir desde quien ocupara temporalmente el ministerio del interior, la afirmación de que la culpa de resultar herido o muerto en una rapiña no era del rapiñero sino de quien se había resistido a la rapiña.

Y ahora, tal vez porque no se sienten tan seguros del triunfo, la fórmula frenteamplista sale al ruedo afirmando que si sus mayorías regimentadas en el parlamento vuelven a votar una ley para despenalizar el aborto, ellos la apoyarían.

No están dispuestos ni a considerar la posibilidad de que los menores armados que rapiñan y asesinan se tengan que hacer responsables de sus actos ante la ley y la sociedad, ellos y sus padres; pero están dispuestos a aprobar una ley para "ejecutar" a los que aún no han nacido y que nunca pidieron ser engendrados.

No plantean educación y apoyo a aquellas mujeres que por irresponsabilidad o falta de conocimientos quedaron embarazadas, no plantean ayuda para ese niño, no plantean ninguna responsabilidad ni de la madre ni de la sociedad, no, nada de eso. Su mensaje es claro, ¿para qué hacerse responsable si se puede disfrutar del sexo y abortar porque la ley así lo permite?

Pero como la ley actual no lo permite, promueven más irresponsabilidad con un proyecto de ley pomposamente llamado de "salud sexual y reproductiva" cuyo único objetivo es fomentar la irresponsabilidad legalizando el aborto, y cuyo principal resultado (en caso de aprobarse) será un aumento extraordinario en las enfermedades de transmisión sexual.

A diferencia del Frente Amplio, yo no temo a las palabras y no temo a llamar a las cosas por su nombre, no utilizo eufemismos y me hago responsable de mis actos.

Que según el diccionario, expropiación es "Privar a una persona de la titularidad de un bien o de un derecho, dándole a cambio una indemnización. Se efectúa por motivos de utilidad pública o interés social previstos en las leyes." O sea que el único que puede expropiar es el estado (gobierno), o sea que cuando el Senador Mujica dice que el expropió, miente, ya que él nunca fue el estado y mucho menos indemnizó a las víctimas de sus "expropiaciones". Lo que hizo fue rapiñar y robar ("Quitar o tomar para sí con violencia o con fuerza lo ajeno").

Que aunque al Frente Amplio no le guste admitirlo, su candidato a presidente y su esposa forman parte de una organización que secuestró, robó, rapiñó, asesinó, torturó e hizo terrorismo en democracia y contra gobiernos electos por el pueblo. Organización a la que su candidato llama "su barra", que es hoy el sector mayoritario y quien manda dentro del Frente Amplio, que nunca se han arrepentido de lo que hicieron y que serán quienes manden en caso de que Mujica sea electo presidente.

Por eso, quienes no han tenido ni tienen reparos en tomar vidas ajenas, sin importar que dejen viudas y huerfanos, tampoco tienen reparos en promover una ley que permita asesinar impunemente a aquellos que no tienen voz para defenderse porque aún no han nacido.

No les importan realmente esas mujeres, sólo quieren sus votos, y buscan obtenerlos fomentándoles su irresponsabilidad.

En vez de promover la natalidad y simplificar los procesos de adopción, optan por lo simple, lo fácil, lo menos responsable, por legalizar el aborto.

Yo a veces me pregunto ¿Que hubiese pasado si las madres de quienes promueven la ley para legalizar el aborto hubiesen pensado lo mismo y hubiesen actuado igual?



1 comentario:

  1. Excelente!!! Casi nada faltó. Se podría ampliar con el lamentable ejemplo de cómo se está destruyendo el sistema educativo. Y allí también encontraremos algunos eufemismos: inclusión, contener, diversidad, cooperación, comunitario, etc. que únicamente encubren la incapacidad de promover la CALIDAD de los aprendizajes, la exigencia de un mínimo de cumplimiento de elementales normas de convivencia en los centros educativos, el desprecio por las buenas maneras al relacionarse o al expresarse. Incluir es mezclar todo y esperar que funcione, contener: dejar que hagan y justificar en función de condicionantes sociales. Cooperar significa que el que es capaz le haga la tarea a los que no desean hacerla y así "comparten"; comunitario, relativo a la comunidad, implica llevar a las aulas expresiones de subculturas de baja calidad ("planchas")para evitar el rechazo a formas de alta calidad. Con eso nadie se niega a asistir a clase y bajamos los índices de deserción.

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